Fotografía de los personajes de la serie Merlí de TV3 que tras haber sido vendida a Netflix va a ser un elemento importante en el debate sobre el futuro de la televisión pública catalana. 

Por Margarida Rios, Berta Puig, Raquel Albareda y Alejandro Suárez.

Este artículo nace de varias reflexiones en torno a un proyecto acerca del debate abierto en toda Europa sobre la televisión pública. Nos hemos centrado en el caso de Televisión de Cataluña pero muchas de las líneas y propuestas que presentamos podrían aplicarse perfectamente a RTVE o hacernos pensar sobre qué función debe tener la televisión pública y cómopuede cumplirla.


Definir qué modelo debe seguir la televisión pública en el siglo XXI no es tarea fácil. La aspiración de articularse como una herramienta de servicio público choca con la fuerte competencia del mercado televisivo. Además, tanto las cadenas públicas como las privadas compiten por una audiencia cada vez más fragmentada y difícil de medir debido a los cambios que internet ha supuesto en el consumo de televisión — streaming, nuevas plataformas, televisión a la carta, contenidos producidos por los usuarios y un largo etcétera-.

Es por ello que la palabra que mejor puede definir cómo ha de ser la programación televisiva de la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA) es equilibrio. Se debe buscar un punto intermedio entre cumplir con la función pública que, desde nuestro punto de vista, se debe mantener y ser capaces de competir con el resto de cadenas comerciales. Tenemos que tener en cuenta que la televisión pública catalana solo puede satisfacer su voluntad de servicio público si llega a la audiencia. Es decir, tiene que estar a la altura de las grandes cadenas sin perder de vista las directrices del mandato-marco y para ello los contenidos tienen que ser atractivos para los espectadores.

La Televisión de Cataluña (TVC) cuenta con varios canales de televisión y gestionarlos correctamente es lo que hará que se consiga el equilibrio mencionado. TV3 es el canal que tiene que competir directamente con el resto de cadenas privadas. Los contenidos, por lo tanto, tienen que ser atractivos para la audiencia e incluir entretenimiento, sin olvidar la función pública. En TV3, la programación no tiene que ser educativa, pero sí ayudar a difundir la cultura y lengua catalanas y a aumentar la cohesión social. TV3 tiene que apostar por una producción audiovisual propia de calidad y, al mismo tiempo, por programas de entretenimiento que atraigan al público pero que se diferencien de las propuestas de las cadenas comerciales que suelen recurrir a roles y estereotipos negativos y a grandes dosis de morbo. De nuevo, llegar a la audiencia es la única forma de difundir la cultura y la lengua de manera efectiva.

De nuevo, llegar a la audiencia es la única forma de difundir la cultura y la lengua de manera efectiva.

Producción propia

La producción de ficción está siendo una de las líneas de trabajo de la cadena en la actualidad. Propuestas como Cites, La Riera, Nit i dia… son series que están siendo capaces de generar interés en la audiencia pero que se consumen por un público de Cataluña limitado. Supone una excepción la serie Polseres Vermelles vendida a Atresmedia y, posteriormente, a una productora norteamericana que emitió en la cadena FOX el remake Red Band Society. Asimismo, la apuesta de TV3 por atraer al público joven y adolescente, Merlí, fue vendida para ser emitida doblada en La Sexta. Netflix también ha comprado recientemente los derechos de Merlí, Canal Plus Francia emitirá una versión en francés y se están negociando adaptaciones para países como Italia, Alemania y EEUU. Este serie podría sentar un precedente en la expansión de TVC.

Es en este punto donde se presenta una nueva encrucijada. Producir ficción para conseguir colocarla en otros mercados fuera de Cataluña, supone que estos contenidos no van a ser consumidos en catalán en el exterior y, además, es evidente que la representación de la cultura catalana se rebaja para que las series se entiendan fuera de Cataluña, esto es, se deben evitar las referencias o la intertextualidad que solo sean comprensibles para el espectador modelo catalán.

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Gráfico del diario ARA.cat Conseguir el equilibrio entre función pública y competitividad es la clave para mantener e incrementar las cifras de audiencia.

Consideramos que la producción de ficción dirigida a nuevos mercados (aparte del catalán) es fundamental para, en primer lugar, abrir un nuevo horizonte de financiación y, en segundo lugar, convertir TV3 en un referente europeo. ¿Qué mejor forma de difundir la cultura catalana que conseguir que una serie rodada y producida en Cataluña se vea en toda España y en otros países de Europa? Esta reflexión, llevan varios años haciéndola las televisiones públicas nórdicas. En Dinamarca, tenemos el caso de Borgen que consiguió colocarse como serie política de referencia. En Noruega, el ejemplo más reciente es el de Absuelto, una serie que ha comenzado a emitir Movistar+ este verano en España. En esta línea, el fenómeno más reciente lo encontramos en la serie islandesa Trapped (que llegará a España el 7 de diciembre). Es una gran apuesta de la televisión pública de Islandia que ha conseguido hacerse un hueco a escala europea con 5 millones de espectadores en su estreno en France2 y más de un millón de espectadores en BBC Four con el capítulo final. Con este tipo de series las televisiones nórdicas han incrementado su ya bastante estable financiación y, además, han colocado las cadenas públicas de sus respectivos países en el mercado global de ficción.

No podemos obviar que para poder realizar proyectos de este calibre se requiere una inversión inicial muy significativa. Precisamente por eso, nuestra propuesta en este campo se fundamenta en una inversión inicial por parte de la Generalitat de Catalunya que permita la realización de contenidos atractivos que funcionen para el público catalán pero que también puedan ser exportados. Una vez recuperada la inversión, la venta de producción propia al exterior supondría una fuente extra de financiación para la CCMA que, con el adecuado control, le permitiría cumplir mejor sus funciones de servicio público y podría convertir la televisión catalana en un referente europeo. Con este tipo de series o películas, los datos de audiencia en Cataluña también aspiran a mejorar, por lo que aumentarían los ingresos por publicidad a medio plazo.

Función pública

De todas formas, no podemos olvidar que la Televisión de Cataluña es un organismo público que debe velar por una serie de funciones que, en ocasiones, pueden ir en contra de los intereses inmediatamente comerciales. Para ello, creemos que los canales secundarios como Canal 33, Super 3 y 3/24 son esenciales para apostar por un contenido más educativo y cultural. En el caso de Canal 33 y Super 3 se han de buscar mecanismos que permitan acercase a un público más joven. Creemos que una buena opción es la de incluir en determinados momentos de la semana –por ejemplo una película el fin de semana- programación en inglés con subtítulos en catalán. 3/24 es un canal orientado a dar un servicio de información y creemos que debe permanecer así. Sin embargo, Esport 3 debería dar más importancia a otros deportes más allá del fútbol y no constituirse como una alternativa de fútbol en catalán, sino como una cadena de deportes variada como puede ser Teledeporte de RTVE. Nuevamente, se debe buscar el equilibrio entre mantener la audiencia que atraen los partidos de fútbol y la difusión del resto de deportes que se practican en Cataluña.

Mecanismo de control

Para asegurar que TVC cumpla con su función pública es crucial que se establezca un adecuado mecanismo de control. Lo más razonable es que se cree un organismo externo e independiente cuyos miembros sean profesionales del sector no escogidos por cuotas entre los partidos que componen el Parlament como ocurre en la práctica con el Consejo del Audiovisual de Cataluña (CAC). El nuevo órgano deberá velar por el cumplimiento de las funciones de Televisión de Cataluña, así como de su adecuación al mandato-marco en vigor. Para ello, tendrá la potestad de aconsejar y sancionar a TVC. Lo más razonable, es que el cambio de sus componentes se realice cada tres años para no coincidir con las legislaturas de gobierno.

Financiación

Precisamente de la combinación del mantenimiento de la función pública de TVC y de una producción más comercial debe nacer un modelo de financiación estable más allá de la exportación de ficción. Si nos fijamos en el caso de RTVE, podemos concluir que no es viable retirar la publicidad de los canales, ya que esto supone que la televisión pública esté permanentemente sujeta a las inversiones del gobierno que suelen reducirse en épocas de crisis.

El sistema de financiación idóneo para TVC y, de hecho, para cualquier televisión pública es actualmente el canon, modelo utilizado por la BBC. Este permite, en cierta medida, la independencia del medio y aporta mucha estabilidad. Sin embargo, no creemos que sea un modelo aplicable ahora mismo en Cataluña debido al contexto socioeconómico en el que no sería fácil explicar otro impuesto que debería pagar cada ciudadano/a. No obstante, el canon tiene que ser el horizonte hacia el que se dirija TVC a largo plazo. Para poder aplicarlo, es necesario aumentar su reputación principalmente mediante producciones más ambiciosas como las ya comentadas. Para conseguirlo es necesario un aumento de la inversión de la Generalitat durante unos años. La aplicación del canon debería comenzar con un modelo mixto que no suponga un gran impacto para la ciudadanía, que debe asimilar el nuevo modelo. Esta forma de financiación permitirá ir aumentando la inversión destinada a mejorar la calidad de los contenidos de manera progresiva hasta conseguir una televisión pública de calidad financiada mediante un modelo de canon.

Hasta conseguir una televisión pública de calidad financiada mediante un modelo de canon.

Nuevas plataformas

Por último, hay que tener en cuenta, el papel que están jugando las nuevas plataformas en el consumo de televisión. TV3 con su servicio A la carta está sabiendo adaptarse a este nuevo panorama. No obstante, creemos que para poder competir en este nuevo espacio, debe producir contenidos específicos para internet como ya está haciendo Atresmedia con Flooxer y Mediaset con Mtmad. Tenemos el ejemplo de Em dic Manel que parte de esta visión y es una de las primeras series totalmente transmedia que se emiten en España. No es arriesgado afirmar que TVC está sabiendo adaptarse correctamente al entorno digital.


En definitiva, con una correcta gestión y cambios como los expuestos Televisión de Cataluña tiene posibilidades de crecer y consolidarse en el mercado de las televisiones públicas europeas. De la producción propia de calidad, del afán por expandirse y de una mayor financiación con el modelo de canon como objetivo a largo plazo dependerá que lo consiga.