Big Little Lies. He dicho muchas veces que me parece una de las mejores series de la historia. Al mismo tiempo, soy plenamente consciente de que está destinada a pasar un poco desapercibida. Es una propuesta de HBO que se aleja de los “fuegos artificiales” a los que nos tienen acostumbrados.

HBO y la historia de la televisión

HBO en la primera etapa del cable tuvo mucho éxito por mostrar lo que en las cadenas generalistas no se podía mostrar: sexo, violencia y rock and roll. En la tercera edad de oro de la televisión han utilizado la misma estrategia con Juego de Tronos: además de las muchas virtudes de la serie una de las claves de su éxito es lo explícita que era en muchas ocasiones.

Big Little Lies es todo lo contrario: una serie pausada, centrada en el desarrollo de los personajes y de sus complejidades. No juega especialmente a despistarnos o a “plot twists” demasiado pronunciados. Desde el inicio de la primera temporada se presenta de una forma muy clara: ha habido una muerte, y no nos vamos a contar de quién pero nos están contando el final desde el principio. La segunda temporada nos plantea otra pregunta, ¿qué consecuencias tiene todo lo que pasó en la primera temporada?

Segunda temporada de Big Little Lies

Muchos seguidores de Big Little Lies han sido muy críticos con la segunda temporada. Decían que no era necesaria. De hecho, el libro en el que se basa la serie se limita a lo que ocurre en la primera temporada. Yo opino lo contrario: la segunda temporada es una evolución natural a nivel narrativo de la primera y no está nada forzada.

Precisamente que sea una evolución tan natural de la trama ha hecho que muchas personas perdieran el interés por la serie. Más allá de la trama de la madre de Perry (¡maravillosa Meryl Streep!) y de la madre de Bonnie no han jugado a meter grandes giros. La evolución de la relación entre Ed y Madeleine creo que queda perfectamente justificada al igual que la aparición de Corey y su relación con Jane. El caso de Renata es algo más particular. Los problemas económicos son un factor que se ha añadido esta temporada pero que creo que lleva a su personaje a su apogeo. Somos capaces de entender y conectar con la psicología de Renata de una forma mucho más intensa que la primera temporada. De ahí que las redes sociales estén llenas de elogios a Laura Dern (con mucha razón).

En otra línea muy polémica también, el trabajo de Andrea Arnold, la directora de toda la segunda temporada, fue modificado en la sala de edición por los creadores originales. Parece que ella no tenía constancia de que ocurriría esto. La directora afirmó que se sintió engañada por el equipo al frente de Big Little Lies que le encargó rodar la temporada (por la no disponibilidad del director de la primera parte) para luego modificar su trabajo en la sala de montaje. En este sentido es cierto que hay capítulos en los que hay incongruencias estéticas y en el montaje que han sido muy criticadas en redes sociales.

Diferentes partes de nosotros mismos en pantalla

Big Little Lies es una serie que pensaba que funcionaba por “mostrar personajes tan complejos y tan diferentes que es imposible no conectar con alguno de ellos”. Sin embargo, acabada la segunda temporada cambiaría esta afirmación. No es que conectemos con algunos de ellos, es que cada una de las Monterey 5 (las cinco de Monterey) representan diferentes partes de nosotros mismos. En el fondo, todos podemos sentirnos identificados con cada una de ellas en diferentes momentos. Creo que ahí es donde yace la magia de la serie: cuando las cinco están juntas es como si todas nuestras complejidades e incoherencias estuvieran en pantalla. La conexión es brutal.

Representación de la violencia machista

Por último, me gustaría destacar un aspecto concreto de a serie que ya hace que merezca la pena verla. Se trata de la forma que tiene Big Little Lies de representar la violencia machista dentro de la pareja. En estos últimos meses he estado investigando la representación de la violencia machista en la publicidad y en el relato audiovisual. No he encontrado aún un relato que represente la violencia machista de una forma tan completa como lo hace Big Little Lies. La relación entre Perry y Celeste considero que muestra muchos de los componentes de este tipo de violencia dentro de la pareja con la complejidad necesaria y sin victimizar a la mujer:

  • La violencia psicológica
  • La agresión física
  • La violencia sexual
  • Por qué la víctima decide quedarse
  • El punto de inflexión
  • El apoyo de las personas de su entorno
  • Las secuelas de la violencia
  • La victimización de la mujer durante el proceso judicial
  • El componente social
  • La culpa y la vergüenza
  • Las secuelas en los hijos

La serie consigue incluso en la segunda temporada explicar el origen de la violencia de Perry en su infancia pero sin justificarla en ningún momento. Se muestra el equilibrio perfecto en el que no se victimiza a la mujer (de hecho se la empodera) y al mismo tiempo se puede representar toda la complejidad de la violencia dentro de la pareja.